Friday, November 14, 2008

Lo hermoso de ser "MAMÁ"

Ya mis hijos son grandes, Clarissa 17 años, David 12. Quizás por eso en momentos de nostalgia en que estoy sola porque la vida sigue su curso, ellos tienen sus tareas y actividades propias y ya no siempre están conmigo, es entonces cuando mis pensamientos se remontan al tiempo en que eran pequeños y los cuidaba, alimentaba y daba mucho cariño de cerquita además, ya cuando comenzaron a hablar, a caminar, a hacer travesuras… Como toda madre tengo muchas anécdotas, buenas y otras no tan buenas. Por ejemplo Damy siempre muy buena, de hecho yo lo relaciono -porque lo tengo en mi memoria como algo bello y poco común, además de ser muy extraño en la tierra-, el día que la traje por primera vez a su cuna entraron dos pajaritos y dieron varias vueltas en la habitación, sobre su cuna, era como si algún Ángel la estuviera bendiciendo, muy apegada a su papá, era quien la dormía, en pleno Período Especial, cuando estuvimos con muy poca electricidad, esas noches dormía sobre la barriga de él, lo orinaba todo lo que quería, él feliz, le cantaba Señora Santana, que ella la identificaba como “ayuyú”. Luego cuando comenzó el círculo infantil, cuántas cosas aprendió, un día la tía le habló sobre el nacimiento de los niños, cómo era y le enseñó algunas láminas, cuando llegó a la casa, su llanto no podía contenerlo, yo muy asustada, insistí en que me dijera lo que le pasaba y entre gritos me dijo “que yo no quiero parir por la vulvaaaa”, y ya a partir de entonces ha andado con excelentes pasos por su vida, que en buena hora lo diga.
Por su parte, mi Bobby, siempre muy hiperquinético, extremadamente juguetón, para él no hay nada primero que el juego, ni comida, ni baño, ni televisión que tanto le gusta, pero pasa a un segundo plano, estudioso e inteligente, pero haragán para hacerlo. Un amor de niño, muy apegado a nosotros, a los tres, tiene que saber que estamos en la casa, aunque se pase el día en otra cosa que no tenga que ver con nosotros, desde pequeño muy comilón y dormilón, se pasaba horas durmiendo, pero chupando dedo, cogía “un trapito”, lo enrollaba y se hacía cosquillas en su nariz, cuando comenzó sus primeros pasos y primeras palabras me decía “ bame mi pito”, fíjate si siempre le gustó el juego que me decía “mami caca” entonces yo le buscaba el orinal y apuradito, ya con el chort casi bajo, se ponía a buscar cositas (animalitos, figuritas, carritos), para mientras estuviera sentado jugar y se pasaba ratos, hasta que ya yo lo paraba con el orinal marcado en los glúteos… qué bello recordar estos pasajes de la vida de una madre feliz de haber engendrado a estos bebés que son mi razón de vivir, porque siempre serán MIS NIÑOS.

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