Sunday, August 15, 2010

Lo que fuiste para mí


Ayer cuando lo supe no quería creer
que te habías marchado...
Aún no te has separado de mi mente desde las 4,50 pm del 14 de agosto cuando supe la triste noticia, solo habían pasado tres días de nuestra última conversación que llamé a tu casa para saber de ti, cuando escuché tu voz, me sorprendí y me puse feliz, habías pasado una prueba bien difícil con tu corazón que te había jugado una mala pasada, pero supiste ganarle la pelea.
Estabas espléndido y con muchas ganas de vivir y de hacer. No sé ni de cuántas cosas me hablaste que tenías en tu agenda de trabajo, mas te dije, cuidado, aún no estás para tus trajines habituales, en efecto, dos fuertes temblores tuvo nuevamente tu corazón y desgraciadamente esta vez no pudiste soportarlos.
Recordaré tus firmes críticas ante lo mal hecho y tu carácter recio, pero bromista cada vez que sentías deseos de improvisar una décima o escribir un poema haciendo alusión a la belleza de la mujer. Cuando te pedía que escenificaras a un santero en pleno ajetreo o la historia de una persona que creía saber hablar y eran disparates lo que decía, si mil veces te lo pedía, mil veces lo hacías porque veías que yo disfrutaba verte.
Te voy a extrañar muchísimo, de hecho ya me haces falta, echaré de menos a tus flores de mariposas cultivadas por ti con tanto esmero y amor en tu propio patio y que cada mañana entregabas a cada una de nosotras, tus compañeras y amigas, tus piropos, tu amabilidad que aunque una tuviera un mal día, nos sacabas la sonrisa de nuestros labios.
Sí Alex, tú tan malgenioso, tan jodedor y mandón, pero tan delicado a la vez, jamás olvidaré tu voz y mucho menos el sobrenombre conque me llamabas desde que nos conocimos, y que cada vez que pasabas por mi casa lo practicabas, yo salía o simplemente te respondía desde adentro porque sabía lo hacías para que yo supiera habías pasado por allí, "Marilucy", en los pasillos de la redacción de 26, o simplemente para avisarme que ya habías colado el café para nosotros... o las cientos de veces que me llamabas para rectificar un trabajo tuyo que saldría en la próxima edición y que querías pulir hasta que estuviera impecable
Cómo te extrañaré Alexis Pérez Sánchez en las fiestas y actividades del gremio, sí porque tú fuiste mi compañero de baile.
El amor por tus hijos y familia, eran para ti lo primero, tus nietos que jamás te olvidarán a pesar de sus cortas edades, tus consejos sobre lo que debíamos dar o no a un hijo cuando se enfermaba, o el "pasa por la casa que te voy a dar esto o lo otro y te diré cómo se prepara".
Eso fuiste para mí, un amigo, además de compañero, por eso estarás siempre en mi corazón y por eso es más grande mi sufrimiento por tu ausencia, estaba lejos de Las Tunas cuando supe la noticia, tu sepelio sería 40 minutos más tarde, ya no tenía tiempo para darte el último adiós, pero mi pensamiento y corazón estaban aquí junto a los compañeros y amigos que te llevaron hasta el cementerio y te dieron una digna sepultura como tú la merecías.

Un beso eterno para ti.

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