Cubana al fin, he derramado lágrimas de alegría cada vez que alcanzamos un triunfo y escucho las notas de nuestro himno nacional al premiar con su medalla de oro a los atletas, pero mi admiración al 100 por ciento es para Adriana Muñoz, quien ganó el jueves los 1,500 metros y se echó al bolsillo su segunda presea de oro en estos Juegos Panamericanos, tras haber triunfado el martes en los 800 metros.
Yo como madre y sé los sacrificios que hay que hacer cuando una es ama de casa, trabajadora y madre a la vez, califico la actuación de esta mujer como extraordinaria, qué belleza, dejó de estar en el cumpleaños de su niño, porque decidió seguir con su carrera, pero lo complació, le llevará dos medallas de oro, como se lo pidio él, porque ella sabe que desde ya su hijo está muy orgulloso de su madre y este es el ejemplo que todas tenemos que dar y enseñar para el futuro de los párvulos. Felicidades para esta Mariana Grajales del siglo XXI.

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