Thursday, January 05, 2012

Hasta que te toca

La vida es bella, eso nadie lo duda. Existen solo momentos felices que tratamos de vivirlos lo más intenso posible, porque nadie sabe lo que viene detrás,  miras a tu alrededor y aunque siempre existe un problema, dices, "fulano está peor", lo compadeces y hasta le tiendes la mano cuando te necesita, pero solo hasta ahí, pues "no es mi problema".
Llevo muchísimos años rodeada de personas diabéticas, amistades, compañeros de trabajo, incluso familiares, sabía que necesitaban mucho apoyo, una dieta súper controlada y muchas limitaciones, hasta ahí.
Jamás imaginé que fuera una enfermedad tan fastidiosa y que debe ser controlada diariamente para poder vivir con ella, en estos momentos estoy involucrada hasta la saciedad.
Muchos síntomas tenía Bolívar hace algunos meses, visitó al angiólogo porque tenía calambres en sus piernas y brazos, en ocasiones mucha sudoración y temblores, sus últimos síntomas fueron mucha orina que se volvió incontrolable y una sed interminable.
Jaime Viñales excelente médico endocrino, inmediatamente le hizo el análisis y supimos de su diabetes tipo II.
La dieta para el diabético es sumamente restringida y muy difícil para la persona que ha acostumbrado a su organismo a comer en exceso, sin tener en cuenta cantidad de grasa y a cualquier hora del día o la noche.
La vida se torna muy difícil para ellos, creen que el mundo le viene encima y que ya no tienen nada más que hacer, por ello la depresión  los invade y de ahí el apoyo que necesitan de toda la familia.
Lo difícil es compensarse, o sea estabilizar el  organismo, pero cuando esto sucede que lleva algún tiempito y mucha perseverancia y control, la vida continúa, por supuesto siguiendo la dieta y sin excesos.
Hay que evitar desde ya ingerir alimentos que puedan afectar el organismo y más los que comemos y comemos porque nos gusta sin saber el daño que nos hacen.
En Cuba los diabéticos tienen una atención excelente, y gratis, no les falta la insulina que necesitan y ya existe la medicina llamada Heberprot-P para la cura de la úlcera del pie que es una de las afecciones de estos pacientes y la más difícil tanto para ellos como para el personal médico.
Control diario
Aunque todo en nuestro país está muy controlado, los que no padecemos esta enfermedad debemos evitarla a toda costa, evitar la obesidad y el sedentarismo, nadie quiere estar enfermo ni tener tantas limitaciones, pero no somos invulnerables.