Friday, January 11, 2013

"Los que aman a Dios"


Mi madre era católica, recuerdo que de pequeña, 5 años, más o menos me llevaba de la mano a la Iglesia, pero no recuerdo nada de lo que allí desarrollaban, solo el cura delante y la belleza de aquel lugar, su silencio y el respeto que existía de todos con todos y de lo que se hacía. Esto fue en Floro Pérez, en la hermana provincia de Holguín, donde mi progenitora nació y vivió hasta contraer nupcias con mi papá, de ahí vinieron para Las Tunas, estuvimos viajando hacia allá hasta la muerte de mis abuelos, después ya mi mamá no asistió jamás a la iglesia ni nunca me comentó nada al respecto. No me eduqué en un ambiente religioso.
En esa época los que profesaban alguna religión, eran muchos y se les conocía por su manera de hablar, actuar y vestir.
Elbia María fue mi amiga, digo fue porque viajó a los Estados Unidos y nunca supe de ella, es de mi edad  pero, qué muchacha tan educada, dulce, amable, en la escuela todo un ejemplo, era religiosa desde la cuna, y es de esto a lo que al fin voy a referirme...
Hoy en día muchos más son creyentes, profesan una u otra religión y casi nadie lo es desde la infancia, no crecieron con esa educación y han acudido a las religiones, unos por conveniencias, otros porque cometieron un error y "Dios perdona" y así están tranquilos consigo mismo y no los corroe la conciencia y otros, los más, por necesidades espirituales reales, de fe.
Existen los falsos, hablas con ellos y cada dos palabras los oyes decir "gracias a Dios", y tú que los conoces bien te dices, pero bueno qué es esto, quieren hacerse creer ellos mismos que es suficiente solo mencionar la frase sagrada.
Hace unos días mi esposo "dio botella" en su carro a un desconocido, al llegar al lugar de su destino este se bajó y le preguntó:
-Cuánto le debo?
- Nada hermano, no me debe nada,
- Gracias, muchas gracias.
Seguidamente y antes de que mi esposo se retirara del lugar, un joven le pregunta:
-Oiga, llega hasta Las Tunas?
-Sí, monte
Cuando el pasajero subió al auto se dirigió a mi esposo:
-Cuánto me cobrará?
-Nada
-Nada? Usted es religioso?
-No, por qué me lo pregunta...
-Porque el otro señor bajó y no le pagó, y ahora a mí tampoco...
Mi esposo se molestó mucho y le dijo todo lo que sentía  en este momento,  jamás ha profesado una religión, pero sí es muy humano y tiende la mano al que lo necesite.
Y yo me pregunto, es que solo los religiosos son los que tienden la mano y ayudan al prójimo?, es una paradoja, pues por desgracia conozco a religiosos que solo piensan en ellos y que les da lo mismo una cosa que otra, una persona u otra aunque en el templo aparenten lo contrario; ah, supe siempre que un devoto de Dios jamás levantaba la voz o decía una palabra obscena, ahora llueven y a montones. El humanismo no es patrimonio de los creyentes, está en la naturaleza de los seres sensibles y solidarios; practicarlo debe ser cotidiano y sin esperar nada a cambio, solamente sentirse bien desde dentro.
Ser religioso, ya sea cristiano, judío, musulmán o cualquier otro tipo de creencia, en el sentido más amplio, son aquellas personas que, aceptando ser criaturas de Dios, se unen nuevamente a Él y profesan el amor como cumplimiento de la voluntad divina, el amor a todos y a todo; la convivencia armoniosa y perenne, el comportamiento que Dios espera de ellos y aunque Él sabrá siempre perdonar no hay que escudarse en su benevolencia infinita para hacer acciones por las cuales haya que arrepentirse. A todos ellos y sus religiones los respeto enormemente y les deseo toda la felicidad que merecen, ellos aman a DIOS.

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