Monday, April 14, 2014

La Luna que brillará siempre en su morada celestial



Solo hablamos una vez  y  fue por teléfono, mas tu voz quedó impregnada en mi mente y supe desde ese momento que eras una gran muchacha.
Fueron pasando los días, los meses y los años y te convertiste en una más de mi familia, comencé a quererte porque sabía hacías muy feliz a mi sobrino y con eso bastaba para sentirte muy cerca de mi corazón.
De vacaciones.
Luego llegó la bella Nadira para completar esa dicha y felicidad. Tu  Uli se sentía en el cielo, lo tenía todo;  amada esposa y bella hija, junto a su mamá, mi hermana que nunca lo abandonó, siempre cerquita en las buenas y en las malas, qué más podía pedir si todo marchaba bien.
Junto a mi hermana, su suegra.
Pero ese día, ese fatídico día en que te diagnosticaron  ese agresivo  cáncer y sin esperanzas, me invadió la tristeza y el sufrimiento, bastaron  solo dos meses para que marcharas y dejaras a  tu esposo,  al que siempre te llamó Luna al que le dejaste ese inmenso vacío que solo Nadirita  poco a poco sabrá llenar porque en ella te verá a ti, bella Lobna.
Nunca te olvidaré, en especial por lo que significaste para Uli y Nadira y por lo injusto que fue el destino contigo en arrancarte de la vida tan joven y con tantos sueños.

Descansa en paz,  Lobna querida. 



1 comment:

Migdalia Hernández Guerrero said...

Ay Lulu, qué equivocada estaba yo al creer que ya había llorado lo suficiente. Hoy leyéndote vuelvo a la realidad de hace un mes. Gracias por esas palabras tan bonitas dedicadas a Lobna (EPD). Solamente viviendo estos sucesos es que nos percatamos de lo frágiles que somos los humanos y de que todos estamos a merced de los caprichos del destino. Ojalá aquí termine la partida de nuestros jóvenes y que los próximos seamos los que por naturaleza debamos partir. Sé que Uli, cuando sea capaz de leer tu escrito y Nadira cuando tenga edad para ello, también te lo agradecerán aunque el alma les tiemble siempre al recordar. Muchos besos mi niña y nuevamente mil gracias.