Sunday, November 30, 2014

¿Bailamos un Danzón?

Desde hoy y hasta el próximo día 4 de diciembre, Clarissa está inmersa en los festejos por el XI Festival de Música Popular Barbarito Diez dedicado al aniversario 105 del natalicio del Príncipe del Danzón y a los centenarios de los cantantes Roberto Faz y René Márquez.
Desde ayer marchó hacia Manatí, y es que integra el grupo musical La danzonera, compuesto por músicos egresados de la Escuela Vocacional de Arte El Cucalambé, ellos junto a prestigiosos músicos como Beatriz Márquez, Leyanis López, Rafael Espín, David Álvarez, la orquesta Barbarito Diez, el guitarrista Eliécer Travieso (Holguín); los solistas tuneros Marelis Escobar, Laís Rodríguez, Rubén Fernández.
El maestro José Ramón Artigas será como en años anteriores el director de los espectáculos que se realizarán en ambas sedes de Manatí y Las Tunas.
Hoy realizarán un gran ensayo en la primera de las sedes en la que dejarán todo listo para el martes en el gran encuentro con los manatienses adictos al Danzón, luego se trasladarán a la ciudad tunera para abrir el onomástico a las 10:00 de la noche en el teatro Tunas.
El 4 de Diciembre, fecha del cumpleaños 105 de quien también se conoció como la Voz de Oro del Danzón será el gran Baile de Honor, muy esperado por los que disfrutan de este género que más defendió Barbarito, y ya declarado parte del Patrimonio de la Isla, en el que seguramente los manatienses otra vez se lucirán, y mostrarán el fruto de un trabajo constante de años para su promoción.
No tengo dudas de que serán días muy intensos, en los que los músicos darán todo de sí para que el homenaje a Barbarito esté a su altura, y que los que gustan del Danzón disfruten a plenitud estos días danzoneros, soy testigo de la entrega de estos muchachos y muchachas, que muchos se asombran de su interés por el género siendo tan jóvenes, mas ellos luchan porque el género no muera.

Monday, November 24, 2014

Sinceridad vs miedo

La convivencia, sea en casa, entre vecinos o compañeros de trabajo se hace mucho más difícil en estos tiempos, queremos mantener la amistad sin sinceridad aunque sepamos que lo que hace la otra persona está incorrecto y nos afecta. "No puedo decírselo porque se pondrá bravo conmigo" o "si lo digo tomará represalia". "Nunca me lo perdonará"...
Y es que las "cosas malhechas" las permitimos por miedo a ofender...
No hay nada mejor y más bello que usted con buena forma le diga a alguien que lo está molestando con el humo de su cigarrillo, o que la música que escucha está muy alta y usted no puede concentrarse en su trabajo, o que por favor, no interrumpa la conversación y mucho menos si no está claro del tema que se discute.

En el vecindario son muchas las cosas con las que no estamos de acuerdo, yo tengo vecinas que he escuchado en varias ocasiones discutir, porque a una de ellas le molesta lo que la otra hace, mas no se lo dice y lo peor es que habla sola y en voz alta "tira pullas", esta acción es en verdad peor y molesta mucho más.
Toda persona que ha estudiado es educada y conoce que hay valores que tenemos que tener siempre muy presentes, pues son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de lo que somos. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento correcto. También son fuente de satisfacción y plenitud.
Es por eso que cada día tenemos que luchar por ser mejores, tener nuevas amistades y ser muy honestos con estas y con nosotros mismos, luchar contra la hipocresía nos hará más plenos y estoy segura de que si le decimos a un compañero que está actuando mal, quizás en ese momento no le guste, pero después nos lo agradecerá.

Sunday, November 02, 2014

El placer de sentarse a la mesa en familia

Los cubanos estamos acostumbrados a sentarnos a la mesa a ingerir alimentos tres veces al día: desayuno, almuerzo y comida, pero ¿será lo mismo comer por comer, y hartarte, a sentarte con tu familia o al menos con amigos y compartir el alimento? 
La vida moderna nos trae deprisa, pero sentarse a la mesa debe ser un ritual de la familia. La televisión atrae, primero por la hora de los programas infantiles, luego, los noticieros y, por último y ya más tarde, las telenovelas. Mas, no hay excusas. Cuando se pierde este hábito familiar, comienza a desmoronarse la comunicación entre sus miembros y van quedando atrás valores muy importantes para la vida del niño que va creciendo, en los que debe tener muy presente que la familia es lo primero y más importante para su vida.
Fui criada por mis padres y siete hermanos mayores, yo la más pequeña, y jamás recuerdo haberme sentado a la mesa con todos o al menos con uno.

Mi mamá jamás salía de la cocina, empataba las tres elaboraciones, una tras otra, lo peor era que cada uno llegaba a una hora diferente iba a los calderos, se servía, se sentaba  y ni le decían  "qué buena te quedó la comida", por solo tener un gesto y halagarla, nada. Imagínate cuántos hacían esa operación, con la excepción de mi papá que ella amorosamente le ponía el plato delante y jamás lo hicieron juntos, por lo menos que yo los viera, y por supuesto, para mí era muy normal aquello.
Conocí esa parte importante para la familia y la vida cuando me casé, Bolívar criado con un poco más de cultura... recuerdo que un día le puse la mesa y me fui a hacer otras cosas, al momento lo vi  detrás de mí, y le pregunté preocupada, ¿ya terminaste? Y me contestó, “yo no soy ningún perro para que me pongan el plato delante y me dejen solo”.
Desde ese momento comprendí cuán importante era para él que me sentara a su lado más que a comer, a conversar de lo que habíamos hecho en el día, o cualquier otro tema agradable en ese instante. Porque además, no importa cuál sea el menú si lo degustas en compañía agradable.
Luego, cuando tuve a los niños, ya éramos cuatro, ese momento es sagrado para nuestra familia, tenemos una hora determinada para la comida de por la tarde, ya que cada uno tiene luego otras responsabilidades y este es el único momento en que estamos juntos los cinco, sí, porque ya mi hija está casada… degustando el plato nos enteramos cómo pasa
mos el día y qué hicimos cada uno, los proyectos del día siguiente, sus temores y preocupaciones, ellos en la escuela y nosotros en el trabajo, tenemos que hacerlo de esa manera, pues cuando terminamos ya ellos vuelven al estudio-trabajo o a alguna presentación que tengan esa noche.
Es muy agradable cuando ponemos la mesa que compartamos opiniones, porque si no se acaba muy rápido este acto que nos llevó mucho tiempo delante del fogón, además de que nos llenen de satisfacción cuando dicen: ¡Qué rico te quedó esta comida! o simplemente, ¡tú eres la mejor en la cocina…!