Sunday, February 22, 2015

Con igualdad de derechos, pero con deberes


Cena hecha con mucho amor.
Ser ama de casa es la tarea más difícil que nos ha tocado a nosotras, y mira que tenemos otras, el solo hecho de ser profesional  y trabajar con el Estado y luego llegar a emprender las actividades propias de la morada, se hace más complicado, y si lo dejamos todo para el fin de semana, más aterrador aún.

Se habla de distribución de tareas, es cierto,  siempre compartidas tocan a menos y se termina más rápido… Pero, conozco a mujeres que les gusta  hacer sus quehaceres sin que nadie se inmiscuya, ejemplo: yo.

En casa todos tienen voluntad de ayudar, prefieren que sea la que cocine, y a la hora de fregar  todos quieren cooperar, mas no quiero. Y es que siempre he dicho que la cocina es mía, me gusta que quede limpia a mi manera y todo en el lugar que elijo para cada cosa y nadie lo hace igual que yo; no quiero decir que en ocasiones sí he permitido una “ayudita”.

Lo que más disfruto es lavar, sobre todo tender la ropa, y creo no soy la única, hay muchas que les gusta hacer esta actividad, dicen que es una de las maneras de conocer la personalidad de cada una, no es lo mismo hacerlo por piezas, colores y tamaños que como caiga: un calcetín, una camisa, un pantalón, una braga… que destinar cordeles para las diferentes prendas y que tu  terraza o patio se vean “lindos”. Cuando te acostumbras a hacerlo no admites, aunque estés apurada, hacerlo comoquiera.

En casa, como saben de mi quisquilla, nadie osa poner una toalla grande delante de una más pequeña y así  con todo lo que va a la colgadera.

A pesar de mis caprichos soy una mujer afortunada, tengo a mi esposo que constantemente me está preguntando…  dime, qué hago?  Y  entonces le doy la tarea que estime.

Por otra parte, siento la necesidad de saber y centrar todo lo que se mueve a  mi alrededor, algo que adquirí desde que mis hijos nacieron, son grandes y aún continúo dirigiéndole sus actividades, en ocasiones me critican y me dicen que quiero controlarlo todo,  pero sé me lo agradecen, pues eligieron ser músicos, profesión muy difícil y sin tiempo para nada. (De esta te estaré comentando en otra oportunidad).

La ama de casa tiene múltiples preocupaciones desde que se levanta, la primera en hacerlo, hasta que se acuesta;  en mi casa, también la primera que lo hace. Entre estas también está cuidar de su presencia.

Velar porque todos estén bien, que lleguen temprano a sus centros de estudio o de trabajo, que se alimenten, que no les pase nada y que cumplan con todo…  es una tarea de la Señora de la casa, o de la cabeza de familia; esa soy yo.

Sé que en estos tiempos cuesta mucho a la juventud imaginarse con hijos y haciendo dos o tres cosas a la vez, pero cuando se quiere tener lo de una, procrear y ser feliz, la primera puerta que debe abrirse es la de ser ama de casa y si es después de ser universitaria, pues mucho mejor.


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