Thursday, December 17, 2015

¡Ay, juventud!, divino tesoro

El último día que fui con mi peluquera llegó una muchacha de 17 años con mucho disgusto, pues no encontraba cómo arreglar su cabello, yo que tengo a Clarissa que también es un poco caprichosa, enseguida quise conocer lo que le pasaba.
Me contó que para la celebración de sus anhelados 15, se aplicó una decoloración y se hizo iluminaciones, mas "todo el mundo me decía que me veía pálida", luego me pinté de castaño con las iluminaciones y tampoco gustaba... cuando me había contado todo le pregunté qué cómo ella se veía y contestó, "a mí me gustaba".
Entonces fue cuando entraron mis consejos y experiencia, cómo se explica que una muchacha tan linda, con un cuerpo de "criollita", como suelen decir los cubanos, no sepa arreglarse si con su edad y belleza no necesita nada para impactar y resaltar por sí sola.
Le aconsejé que siempre se hiciera lo que deseara, que se mirara en el espejo y que si a ella le gustaba, pues no debía tomar en cuenta para nada alguna que otra opinión, ya que siempre habrá quien le diga la verdad, y quienes digan lo contrario, solo para molestar. También estaba acomplejada, pues tiene unas ojeras muy naturales que no le quedan mal, y le aseguré que cuando tenía su edad yo deseaba tenerlas, pues mira, que siempre me han gustado y que solo tenía que sacarle provecho a lo que la naturaleza le había dado.... Yo salí antes de que ella terminara, pero la dejé muy entusiasmada y ya estaba segura de lo que se haría en su bella cabecita y con su autoestima más arriba que esta.

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