Al terminar el desfile, en cada provincia, municipio, en cada plaza, la fiesta esperada por todos.
¡Viva el Primero de Mayo!
Los cubanos tenemos mucha cultura, y posibilidades de estudiar todo lo que queramos a cualquier edad que tengamos, esa es una de las posibilidades y derechos que nos da nuestra Revolución, pero quién les enseña las insoportables y mal llamadas coletillas, pues según el Diccionario de la RAE, en su tercera acepción, estas se usan para adicionar brevemente a lo escrito o hablado, por lo común con el fin de salvar alguna omisión o de reforzar compendiosamente lo que antes se ha dicho.
Cuando nace el bebé hay que tener mucho cuidado y pensar muy bien el nombre que se le pondrá, pues este será su “sello” para toda la vida.
Las mujeres cubanas nos caracterizamos en gran medida a ahorrarlo todo desde siempre, ya que somos un país bloqueado desde hace ya 50 años y jamás hemos tenido posibilidades para el derroche, y aun cuando podemos jamás lo hacemos, la costumbre se impone.
La semana pasada me encontré con una amiga que hacía tiempo no veía, conversamos de muchas cosas como solemos hacer nosotras las féminas, pero la más importante, su disgusto por el ambiente en su centro de trabajo.
Clarissa se fue ahorita para el Teatro Tunas, donde hará su presentación la Camerata Roméu, hace tiempo quería deleitarse de cerquita con uno de sus mayores sueños, ser un día integrante de esta prestigiosa agrupación, pues ella quiere ser concertista, ya lo tiene decidido y admira desde hace mucho a Zenaida.
Por estos días los cubanos estamos de plácemes en nuestras comidas, sí, llegó a nuestras mesas la esperada cosecha de la papa, tubérculo muy codiciado por nosotros, y más aún después del azote del huracán Ike quien hizo estragos en nuestros platanales, vianda muy común y preferida de siempre.