El deterioro ambiental causado por las actividades humanas
ha propiciado el surgimiento de nuevas enfermedades entre los seres vivos.
Presenciamos hoy un alarmante número de enfermedades
infecciosas que han reaparecido y prosperado en lugares en los que los hábitats
naturales están alterados o degradados por causa de la irracional explotación
forestal, el crecimiento urbano descontrolado, la modificación de los patrones
hidrológicos naturales o la extinción de especies vivas.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) ha señalado que existe suficiente evidencia de que la pérdida de los
bosques, la construcción de carreteras y presas, la dispersión de las ciudades,
la deforestación de los campos para la agricultura y la minería, así como la
creciente contaminación de las aguas costeras, están generando condiciones para
la propagación de nuevos y viejos patógenos, bacterias, virus y microorganismos
que causan enfermedades.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado
por lo menos treinta nuevas enfermedades en los últimos veinte años y que, sin
duda, están impactando severamente a las economías nacionales y a la salud de
cientos de millones de personas en el planeta, los mosquitos son potenciales
transmisores a los seres humanos de más de cien virus conocidos, incluyendo,
entre otros, el de la fiebre dengue, la fiebre amarilla, la encefalitis y la
fiebre hemorrágica.
Las enfermedades asociadas con la contaminación del medio
ambiente no siempre son tomadas en cuenta: los problemas respiratorios, las
afecciones cardiovasculares y el cáncer son los más importantes. Recordemos que
los contaminantes atmosféricos no son estáticos; por el contrario, se trasladan
de la mano del viento a regiones alejadas y caen sobre la superficie del
planeta en forma de lluvia, contaminando el suelo, los mares, los ríos, las
lagunas e incluso llegan hasta las capas subterráneas. Las emisiones de
diversas sustancias, como por ejemplo el azufre y el nitrógeno, dan origen a
una serie de trastornos de la salud humana, y pueden repercutir en forma
directa sobre los receptores celulares o alterar la naturaleza de los suelos y
las aguas, causando así enfermedades en forma indirecta.
es necesario hacer una evaluación seria respecto de los
costos sociales que implica el deterioro del medio ambiente y de los recursos
naturales del planeta, a la luz de los problemas que hoy están azotando a la
humanidad en temas como la alimentación, la pobreza o la salud. Y está en nuestras
manos, en quienes demandamos y consumimos productos o servicios de manera
cotidiana, exigir a quienes nos proveen de ellos y a nosotros mismos, que el
cuidado del medio ambiente sea la premisa fundamental para la prevención de
enfermedades y el cuidado integral de nuestra salud.