
Hace ya un año, 30 de enero del 2009, llegó a la casa y me dijo con un poco de nerviosismo, solo yo por ser su mamá lo noté, ¨mami, Ridel y yo somos novios¨.
Quedé perpleja ante aquella confesión. Estaba frente a mi niñita, la hija estudiosa, conservadora, obediente, educada... Ya se me iba de las manos, ya es toda una mujercita, 17 años y comenzaba por primera vez con amoríos.
Le di un besito en su mejilla, para calmar su nerviosismo y para que se diera cuenta de que había hecho lo correcto y que se lo agradecía, la primera en saberlo era yo, ¨nadie en la escuela lo sospecha, ni se lo he dicho a ninguna amiga¨. Luego le dije, ¨ahora es a tu papá a quien tienes que contarle¨, así lo hizo.
Nuestro consejo fue que queríamos que viniera a la casa y que se vieran aquí, que no era correcto lo hicieran en otro lugar.
Él ya es graduado de guitarra en nivel medio y estudia el tercer año en el ISA, Instituto Superior de Arte, muy aplicado y seguro de la carrera que eligió. Ambos hacen la pareja perfecta.
Yo los admiro y los apoyo en lo que pueda, son una pareja de ahora, ¨pero de las de antes¨, viven su amor muy intenso, entre guitarra y violín, poemas, rosas que le lleva en cualquier momento y por cualquier cosa, y que cuando se deshojan ella guarda los pétalos en libros o pequeños recipientes, se respetan, se ayudan, son el uno para el otro. Su amor, es sagrado, tanto que me asusta, porque es su primer amor y tengo miedo sufra una decepción ruego no sea así.
Que sigan sus carreras y que cuando llegue el momento, hagan su matrimonio, luego la familia, y que siempre su futuro se haga con pasos firmes y juntos, entre guitarra y violín.






