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| Cena hecha con mucho amor. |
Se habla de distribución de tareas, es cierto, siempre compartidas tocan a menos y se
termina más rápido… Pero, conozco a mujeres que les gusta hacer sus quehaceres sin que nadie se
inmiscuya, ejemplo: yo.
En casa todos tienen voluntad de ayudar, prefieren que sea
la que cocine, y a la hora de fregar
todos quieren cooperar, mas no quiero. Y es que siempre he dicho que la
cocina es mía, me gusta que quede limpia a mi manera y todo en el lugar que elijo
para cada cosa y nadie lo hace igual que yo; no quiero decir que en ocasiones
sí he permitido una “ayudita”.
Lo que más disfruto es lavar, sobre todo tender la ropa, y
creo no soy la única, hay muchas que les gusta hacer esta actividad, dicen que
es una de las maneras de conocer la personalidad de cada una, no es lo mismo
hacerlo por piezas, colores y tamaños que como caiga: un calcetín, una camisa,
un pantalón, una braga… que destinar cordeles para las diferentes prendas y que
tu terraza o patio se vean “lindos”.
Cuando te acostumbras a hacerlo no admites, aunque estés apurada, hacerlo
comoquiera.
En casa, como saben de mi quisquilla, nadie osa poner una
toalla grande delante de una más pequeña y así con todo lo que va a la colgadera.
A pesar de mis caprichos soy una mujer afortunada, tengo a
mi esposo que constantemente me está preguntando… dime, qué hago? Y
entonces le doy la tarea que estime.
Por otra parte, siento la necesidad de saber y centrar todo
lo que se mueve a mi alrededor, algo que
adquirí desde que mis hijos nacieron, son grandes y aún continúo dirigiéndole
sus actividades, en ocasiones me critican y me dicen que quiero controlarlo
todo, pero sé me lo agradecen, pues
eligieron ser músicos, profesión muy difícil y sin tiempo para nada. (De esta
te estaré comentando en otra oportunidad).
La ama de casa tiene múltiples preocupaciones desde que se
levanta, la primera en hacerlo, hasta que se acuesta; en mi casa, también la primera que lo hace.
Entre estas también está cuidar de su presencia.
Velar porque todos estén bien, que lleguen temprano a sus
centros de estudio o de trabajo, que se alimenten, que no les pase nada y que
cumplan con todo… es una tarea de la
Señora de la casa, o de la cabeza de familia; esa soy yo.
Sé que en estos tiempos cuesta mucho a la juventud
imaginarse con hijos y haciendo dos o tres cosas a la vez, pero cuando se
quiere tener lo de una, procrear y ser feliz, la primera puerta que debe abrirse
es la de ser ama de casa y si es después de ser universitaria, pues mucho
mejor.

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